martes, 14 de junio de 2011

100. MUSICA PARA CELEBRARLO

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Andaba yo buscando algún tema o motivo para celebrar el haber llegado a los 100 artículos sobre Anguciana,  y no daba con el asunto, cuando hace unos días me llegó un mail de Alfredo Rodríguez ofreciéndome para este blog cuatro fotos de su paso por nuestro pueblo en el año 1981 para hacerse una foto promocional de un Grupo de música folk llamado RIO OJA en el que él participó como violinista.  No me lo pensé dos veces: como fiesta y música siempre van de la mano, qué mejor que la de un amigo.

Alfredo Rodríguez es ahora profesor de violín en el Conservatorio Profesional de Música de La Rioja, pero nuestra amistad viene de cuando compartí atril con él en la Orquesta Sinfónica de La Rioja. Luego me invitó a tocar una vez con la joven Orquesta del Conservatorio de Calahorra, de la que fue director, y su inquietud musical no sólo le llevó a participar en grupos autóctonos como Rio Oja a comienzos de los ochenta, sino que también ha tocado con grupos de música irlandesa como pude ver y disfrutar en cierta ocasión en un pub de Logroño. Su último proyecto ilusionante es la dirección del  Coro de la Universidad de La Rioja, en el que le deseo todo el éxito del mundo.

No sé muy bien las razones de por qué escogerían nuestro pueblo para hacerse las fotos de su cartel publicitario, pero lo que es cierto es que el rincón que eligieron es uno de los más entrañables de Anguciana. Además de la foto que eligieron para el cartel, Alfredo me manda otras tres más de aquella sesión: una, muy rústica, en el trozo de tapia que seguía hacia el venajo; otra en uno de los bancos de hormigón que se pusieron en el parquecito en sustitución de aquellos primitivos de tablones de madera sobre pies de hormigón; y una tercera en el interior del refugio donde compartieron sus canciones con algunos vecinos ya desaparecidos, como por ejemplo, arriba a la izquierda Luis Salazar "Malán".





Cuatro fotos como cuatro canciones que yo también comparto con todos los amantes de Anguciana y con las que celebro haber llegado al número 100 de este blog.

Mil gracias, Alfredo.
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