martes, 24 de mayo de 2011

97. JORGE LOYO

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Estábamos ayer en las bodegas de Anguciana unos cuantos amigos analizando un poco los recientes resultados electorales y pensando en cómo hacer las cosas de ahora en adelante, cuando nuestra compañera de candidatura Elisa Agüero, que no ha conseguido ser elegida concejala, me propuso abrir otro blog distinto a este para contar con sencillez y amenidad los avatares de la vida municipal o para ir dejando seña de nuestras propuestas, mociones, apoyos, críticas o ideas para Anguciana.

Como de buenas a primeras no supe muy bien qué contestarle, la cuestión se me quedó dando vueltas en la cabeza, y hasta diría que ha llegado a robarme algunos minutillos de sueño (no muchos, por suerte). Pero como suele ser habitual en mí últimamente, con el fresco del alba me he puesto a dar con la respuesta.

Mi interés por Anguciana no tiene nada que ver con aplicar o hacer allí la política caínita que se hace en la capital o en el resto del país. Para eso me hubiera quedado en Logroño, donde a lo largo de los años de mi vida me han llegado a tentar con encabezar una candidatura para la alcaldía de la capital, ir en las listas de diputado al Parlamento, o incluso ser Consejero de Urbanismo del Gobierno de la Rioja sin tener que pasar por las urnas. No, la política de los partidos tal y como se ha construido en nuestra reciente democracia no me interesa lo más mínimo. Y si digo que no me interesa, no es porque sea mala en sí (que también) , sino porque tal y como la cuentan los periódicos y la televisión se ha vuelto para mí (y por lo visto estos días para mucha otra gente que ha salido a la calle a decirlo) completamente abominable. Las cosas no sólo son lo que son, sino que se configuran según como se cuentan. Y de momento, lo que me interesa de la vida pública no es cambiarla (eso es imposible para un solo individuo) sino contarla de otra manera. Contarla de un modo radicalmente distinto de como lo hacen los periódicos y la televisión.

Desencantado de la teoría y práctica de la arquitectura  de nuestro tiempo y decepcionado por las zancadillas o la esterilidad de la crítica argumentada a nuestra forma actual de hacer ciudad, hace tres años me puse a escribir aquí cosas del pueblo de mi infancia buscando al mismo tiempo el modelo perdido de una forma de habitar en el mundo y una forma de contar las cosas, que según voy dándome cuenta, tiene que ver más con el pensamiento fatalista del destino que con la cantinela de que somos libres de elegir.

Que haya aceptado ir en la candidatura de Jesús Mari y que ahora sea concejal de Anguciana no quiere decir que me haya equivocado y que me haya metido en todo aquello de lo que yo quería huir, sino que he asumido el reto de intentar regenerar la vida pública y la escritura desde abajo, desde lo humilde, desde las raíces de mi pueblo.

Un pueblo que ya sé que está colonizado por todo lo peor que produce la vida política y mediática de la ciudad, pero que como todavía conserva la estructura espacial del pueblo y la proximidad de la vecindad, no es aún ciudad y ofrece por lo tanto la posibilidad de hacer y contar las cosas de otra manera.

Que lo logre o no, es otra cosa, pero en todo caso, para intentar tener algún éxito hay que volver una y otra vez a los principios que animan a la escritura de este blog y a mi idea de poner los ojos en Anguciana. Y en ese sentido, la propuesta de Elisa ha sido un nuevo estímulo para pensar, una nueva prueba. No, no cabe hacer otro blog, es mi respuesta. No es cosa de separar el pasado del presente, no es mi plan construir el futuro con las ideas de la política convencional y de sus formas de contar. Mi idea, lo repito una vez más para que quede claro (y a mí el primero), es hacer futuro con los mimbres del pasado. O dicho de un modo filosófico a la manera de Enmanuel Severino: plantarme ante la locura del devenir, hacer frente a la locura del tiempo.

Bueno, y dicho esto, solo cabe felicitar a Jorge Loyo, que indudablemente es el personaje de esta semana, el hombre que ha ganado las elecciones y que va a ser el alcalde de Anguciana en los próximos cuatro años. Y decirle a él y a todo el pueblo que nos tendrá a su lado a Jesús Mari y a mí como concejales, y a toda la candidatura y a todos los que nos han votado también, cuando su forma de hacer las cosas tenga más que ver con la vida propia del pueblo que con la forma de hacer política de la ciudad.
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