miércoles, 19 de marzo de 2008

13. LA CALLE DE LA IGLESIA





Con ese nombre no podía ser mala calle. No es muy larga, pero sí bastante regular y tiene (o tenía) media docena de casas notables, todas ellas peculiares o muy distintas entre sí. Como es calle pequeña me voy a detener en ellas.

A mano derecha (fotos 1 y 2) vemos en primer lugar la casa de los Lahorra, con ese mirador hacia la carretera en su medianil y esa fachada tan ordenada de ladrillo que se ve al fondo en la fotografía 3; fue demolida hace muy pocos años y sustituida por una nueva. Junto a ella la casa de la Marita o de los Angulo, con mirador blanco y el curioso revestimiento total de cerámica verde. Y a continuación, la casa en la que recuerdo que vivieron “las maestras”, o sea, doña Feli y sus dos hermanas, Pura y Neme, toda de piedra y con tres balcones por piso a la calle.

En el comienzo del lado izquierdo está esa casa con el balcón en esquina y ventanas desordenadas donde vivía el secretario, y a continuación, la casa con fachada de piedra de sillería y balcón corrido de Emiliano y la Dolores que puede verse muy bien en la foto 1. En la esquina con la travesía a la plaza está aún la casa de Mariano Matesanz, de la que no tengo foto antigua y por eso pongo abajo una del 2006 (foto 4). A cambio, le vemos al propio Mariano Matesanz (“el torero”) con gabardina blanca en la procesión de San Isidro Labrador (foto 3). Y como tampoco tengo fotos viejas de las dos casas de piedra de sillería que están justo detrás de la cabecera de la iglesia, pues también pongo una foto nueva (foto 5). La casa grande era la de Ramón Mendoza.

El resto del caserío, de carácter más sencillo y popular ha ido sufriendo varias transformaciones, modernizaciones y sustituciones, y por eso no lo comento aquí; aunque eso no quita para que, en nuestros recuerdos y conversaciones siempre señalemos quién vivía en cada cual.
Y es que eso es (o era) lo más interesante del pueblo: que cada casa y cada tramo de calle era conocido por cada uno de sus moradores.