lunes, 26 de mayo de 2008

42. EL TELECLUB



Aunque los niños y los maestros nos fuimos a las escuelas nuevas en el curso 1962-63 (ver post anterior), las escuelas viejas no se quedaron vacías pues un nuevo y revolucionario aparato hizo su aparición en el pueblo aquel mismo año, la televisión, dando lugar a una nueva actividad social, el teleclub.
Creo que la primera casa en donde hubo televisión fue la del veterinario, y como yo era amigo de Javi, el hijo pequeño, seguramente la vi allí por primera vez en mi vida. Pero no debieron de pasar muchas semanas de aquello hasta que el Ayuntamiento se apuntara a la iniciativa nacional de adquirir una de ellas (las de mayor tamaño de aquel entonces) e instalarla en lo que fuera el aula de los niños en el piso de arriba de las Escuelas.
Recuerdo los llenazos que registraba la vieja aula de don Sixto ocupada ahora por aquel presentador del bigotito metido en una caja. Como también recuerdo que uno de los programas que más expectación causaba en un lugar agrícola como el nuestro era la predicción meteorológica que daban al final del “telediario” por lo que don Mariano Medina se convirtió poco menos que en uno de los personajes favoritos del pueblo (o por lo menos en uno de mis favoritos).
El teleclub amplió sus actividades en los años siguientes y mientras el piso de arriba se iba desocupando a medida que la gente se compraba una televisión para cada casa, el aula de las niñas en la planta baja se fue llenando de vida como salón social o juvenil. Se pusieron algunas mesas para jugar al ajedrez, una mesa de ping-pong (a la que sacamos chispas), quizás algún futbolín, y hasta alguien al cuidado de todo aquello que no recuerdo quien era. Y un año, hasta organizamos una tómbola benéfica sacando un mostrador a la plaza.
No tengo ninguna foto de la vida del teleclub porque su vida no debía ser muy fotogénica que digamos, así que he puesto arriba una foto vieja de la plaza que aún no había colgado en la que se ven bien las Escuelas/Tele Club.
Lo que sí tengo a cambio, es un par de fotos de una de las últimas actividades que allí se fraguaron. En el mes de diciembre de 1970, o sea, seis meses antes de que la piqueta se llevara el edificio por delante, se celebró el famoso proceso de Burgos contra los primeros etarras, y en llegando la navidad se organizaron en toda España manifestaciones en sus capitales de provincia en apoyo al “Generalísimo”. Se ve que los pueblos tuvieron que contribuir a dichas manifestaciones poniendo un autobús gratis y un bocadillo para cada manifestante. Además de ello alguien debió de sugerir que se hicieran pancartas y por aquello de ser proclives al arte y la creación, en el teleclub nos lo tomamos con cierto entusiasmo. El resultado de aquella tarde de teleclub fueron estas dos pancartas que fotografié en la puerta de las viejas escuelas poco antes de montarnos en el autobús con destino a Logroño:




Lo gracioso del caso es que, en viéndonos en la capital, nos debió de entrar la prudencia o la vergüenza porque nadie quiso coger la pancarta con el retrato de Franco no sea que nos detuvieran por falta de respeto o consideración hacia el Jefe del Estado. Así pues, la famosa pancarta del “retrato” se quedó finalmente dentro del autobús.