sábado, 5 de abril de 2008

22. INAUGURACION



Como tantas otras fotos que no son de nuestra familia, las tres fotografías que pongo hoy aquí las cedió alguien del pueblo a la exposición de 1993, pero yo no supe quién. Luego los de la Asociación Cultural las devolvieron a sus dueños y ya he perdido todas las pistas. Mucho me gustaría que gracias a este blog pudiéramos saber de quién son y si podría aportar datos sobre ellas. A veces las fotos viejas suelen tener anotaciones por detrás.

Está claro que se trata de una inauguración “oficial” y que el marco es el frontón que vimos en la entrada anterior, pues aunque las fotos son básicamente de grupo, puedo perfectamente reconocer las piedras y ventanas del fondo y las dos chopas de la línea del “pasa” a las que hacía mención ayer. Supongo por tanto que se trataba de inaugurar las obras de reforma del frontón que se acometieron siendo alcalde Blas Santa Cruz, que es quien tiene un folio en la mano y parece estar leyendo su discurso de inauguración.



En la segunda de las fotos vemos al Padre Francisco haciendo la parte religiosa del rito. Justo a su derecha puedo reconocer a Manolo Tobalina, y en primer plano, a la izquierda de la foto y con la trompeta bajo el brazo, a Emiliano Ibarnavarro (qué bonita tuvo que ser la inauguración, hasta con música y todo). Detrás de todo el grupo pueden verse las dos chopas y a la izquierda de ellas y al fondo del todo (da la sensación de que la foto está hecha con un objetivo de 75 u 80 mm. por el aplastamiento que provoca), las cerchas de cubrición de los frontones del convento franciscano.



En la tercera de las fotos vemos al grupo posando sin más para el fotógrafo. Tenía mucha curiosidad por saber si el personaje central del grupo -el cura que está con el bonete en la mano-, podía ser Don Isidoro, pero le he consultado a mi padre y me ha dicho que no, que no es él, y que no sabe quien era. El alcalde, Blas Santa Cruz está en primer plano a la izquierda y detrás de él Joaquín Angulo y Ramón Angulo. Por detrás asoma la cabeza de uno de los hombres más altos del pueblo, “Siete Antonios”, hermano de “Tres Pedritos” que también era alto pero un poco más bajo que él y de ahí su mote más contenido.

Pero mi agradecimiento personal a quien dejó esta foto para la exposición está ligado a la recuperación en mi memoria de la estilizada figura del Padre Francisco, a quien vemos con el roquete y la estola puestos después del acto religioso de la inauguración. Siendo niño le ayudé durante varios años a su misa de 11, primero en la capilla nueva del convento y en sus últimos días, en la capilla antigua. Creo que era de Cestona, o de algún pueblo guipuzcoano del interior, tenía la piel blanquísima, casi transparente, y aún puedo recordar el olor a limpio que desprendían siempre sus manos cuando me las ofrecía para el lavatorio. Cuando acababa la misa me dejaba beber el vino dulce que había sobrado de las “vinajeras”. Siempre serio y adusto, creo que me tenía mucho cariño, y que yo le respondía con una gran devoción. Fue emocionante para mí poder verle de nuevo gracias a esta foto. Y poder guardarle así, en mi memoria, para siempre.