lunes, 31 de marzo de 2008

18. LAS CRECIDAS


Cuando en pleno invierno el viento cambia de Cantábrico a Atlántico, o cuando ya en la primavera se pone a llover de Cierzo (y cuando llueve de cierzo llueve de cierto, que dicen por aquí) el Tirón y el Oja se desbordan a la par, y como se juntan en Anguciana, su paso por nuestro pueblo tiene siempre carácter de gran acontecimiento.

Las fotografías antiguas del cauce del río muestran un espacio muy amplio para sus avenidas, pero como los alcaldes de después de la guerra (Blas Santa Cruz primero, y mi padre, después) se empeñaron en sacar provecho forestal de su cauce, lo fueron reduciendo mediante la técnica de gaviones que les enseñó a hacer el ingeniero de caminos Alejandro Achútegui. Consistía dicha técnica (que ante lo hecho con posterioridad bien podemos llamar “blanda”) en rellenar unas mallas de alambre con la misma glera del río y formar con ellas unas T colocadas en sentido transversal al cauce para que, cuando hubiera crecidas, el palo vertical de la T contuviera la tierra y el palo horizontal marcara la línea del cauce.

Siendo aún estudiante de bachillerato mi padre (el alcalde) me encargó hacer unos planos muy precisos de todas las “nuevas parcelas” forestales que se le habían ido ganando al río, y es por ello que conocía su cauce a la perfección.

La crecida de estas fotos es de enero de 1974, unos años después de hacer aquellos planos. La de arriba está hecha desde el puente, y en ella se ve al fondo el monte Taranco, también llamado la Mina, porque antiguamente se extraía de allí la piedra arenisca para las construcciones nobles del pueblo. Es la zona donde menos se le ganó al río, pues la chopera que linda con él, que es privada, ya lo cierra bastante.

Las otras cuatro que pongo aquí están tomadas aguas arriba del puente, y como era por la tarde, están hechas a contraluz, por lo que tienen un aire más dramático que periodístico. Esta primera tiene hasta pretensiones artísticas:


En esta otra, más documental, podemos ver de espaldas a mi padre (el alcalde) y a Poldo (el alguacil), los dos con americana, inspeccionando el alcance de la crecida y el funcionamiento de uno de sus gaviones, justo a la derecha.


Sobre la P-10 o chopera de Santiago el “cauce” también se desbordó, saltó el camino del soto, y caía como una cascada:


En esta última se ve que quise salir yo y le pasé la cámara a mi padre para que me hiciera una foto con el “pozo de Zarra” al fondo (compárese con el apacible escenario donde veíamos posar a mi hermana Mercedes dos post atrás).