lunes, 12 de mayo de 2008

36. EL TIRO AL PLATO


Cuando las fiestas de Oreca (o de San Bartolomé) empezaron a adquirir importancia, uno de los primeros torneos con que se adornó fue el del tiro al plato y eso que en Anguciana no hubo nunca mucha afición a la caza y a las escopetas. No tengo ni idea de quienes serían los organizadores pero lo que está claro es que a mi padre, como alcalde, le correspondió la tarea del reparto de trofeos.
Creo que no se organizaran muchas competiciones de estas, pero el fotógrafo Calleja nos dejó constancia de una de ellas en estas cinco fotos que pongo hoy aquí.
Como el torneo se celebraba obviamente en campo abierto me hace mucha gracia ver en la foto de arriba la mesa para los trofeos y las sillas para los organizadores y autoridades que se traerían desde el ayuntamiento. Sin duda, era una manera elegante de realzar el acto.

Como el tiro al plato es deporte poco fotogénico, el resto de las fotos pertenece a la entrega de trofeos. En la mesa hay cinco copas de diversa factura y como la mayoría de los participantes y ganadores fueron gente venida de fuera, está claro que el momento más celebrado fue el de la entrega de la copa a Isaías por ser el primer clasificado del pueblo:



Pero lo más bonito de estas fotos es sin duda el recuerdo de los rasgos y la estampas olvidadas de todos los que aparecemos en ellas y que seguramente darán mucho de que hablar. Especialmente entrañable me parece la forma en que aparecemos mi hermano Jose Mari y yo por debajo de mi padre en el momento en que entregaba los trofeos:

El premio del garrafón de vino tiene también su originalidad. No tenía categoría para estar encima de la mesa pero también fue recibido con alegría.

La única foto posada es esta última en que aparece con su copa otro personaje de Anguciana que aunque vivía en Santo Domingo era muy querido en el pueblo: si no recuerdo mal fue el primer tractorista de la cooperativa agrícola, es decir, uno de los que manejó aquellos primeros Lanz azules con tubo de escape a la manera de las locomotoras de los que hablé en el tema de la motorización. Echándole la mano al hombro aparece “siete antonios” (a quien ya habíamos visto en la inauguración del frontón), también con sus dos hijos. Detrás de ellos puede verse la silueta del monte Toloño, otro de los puntos cardinales del paisaje de Anguciana.