lunes, 14 de febrero de 2011

85. LA PRIMERA INDUSTRIALIZACION


En los dos extremos del pueblo saliendo hacia el Este, tanto en la calle Arriba o en la carretera, y en la misma posición, es decir, a mano derecha según se salía de Anguciana, había un par de grandes edificios en ruinas que llamaban poderosamente la atención. El primero de ellos, el de la calle Arriba, se demolió en los años sesenta para dejar su lugar a los dos primeros bloques de pisos con piscina que hizo Manolín Samaniego y lo he rescatado del olvido gracias a otra de las viejas fotos que me envió César Férnandez. Tengo el ligero recuerdo de que fue una fábrica de harinas, pero desparecido mi último gran informador sobre el pueblo (es decir, mi padre), poco o nada puedo ya decir de ella.


El otro edificio en ruinas similar al anterior en su posición respecto al pueblo, el de la carretera, ha llegado hasta nuestros días e incluso se ha visto rehabilitado con una nueva cubierta, pero en los años cincuenta tenía el mismo aspecto que el anterior, es decir, el de unos grandes muros de mampostería en ruina. No sé si tuvo un uso industrial o simplemente fue una gran bodega mucho más grande que todas las demás pues lo conocíamos por la "cueva quemada" y lo único que puedo contar de él es que en aquellos años de cuadrillas de gitanos que venían a la vendimia, lo usaban éstos para instalar su campamento. Como no tengo una foto antigua del mismo, he puesto una que hice el mes pasado, si bien la he dejado en blanco y negro para armonizar con la anterior.

Desde aquellos primeros impulsos industriales hasta la construcción del pabellón de fabricación de estufas, justo en el extremo opuesto del pueblo, pasaron unas cuantas décadas sin más actividad industrial que la de las pequeñas herrerías. Ahora Anguciana tiene hasta un polígono industrial ubicado también en su extremo oriental, es decir, el que marcaron aquellos edificios pioneros. Lo que pasa es que en los nuevos tiempos, las fábricas ya no se construyen en continuidad con el caserío. Ni en piedra, claro. Eso quedó para el recuerdo.
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