viernes, 14 de marzo de 2008

8. LA VISITA DEL GOBERNADOR



Ahora los políticos no paran quietos, pero cuando el pueblo de Anguciana era pueblo, la visita de un Gobernador eran palabras mayores. Como hemos visto en (5), el 25 de julio de 1964 vino el Gobernador a Anguciana para inaugurar la pavimentación de las calles (acabadas bastante antes, como es habitual).
Lo digo porque hormigonado coincidió con mi último año en la Escuela (1962-63) y fue toda una aventura colectiva que recuerdo perfectamente: todos los hombres se organizaron en veredas, y los primeros tractores iban con sus remolques al río a por grava, donde, por la impericia de los novatos tractoristas, más de una vez se quedaron atascados y tuvieron que ser sacados con mulas. Según supe después (de esas cosas no estaba pendiente un niño), las pavimentaciones las llevaron a cabo unos contratistas de Fuenmayor llamados Aranzubía que luego nos iríamos encontrando varias veces por la vida.

Bueno, en la foto de arriba vemos el momento en que el cura párroco don Gregorio Ichaso echa un hisopazo sobre la cinta colocada al inicio de la calle de la Iglesia. De izquierda a derecha podemos ver a Román Lahorra, un tricornio, Mariano Matesanz “el torero”, dos “camisas viejas” o sea, falangistas: el que luego fue director provincial de la Vivienda, Fernando Tejada y el Gobernador, y justo detrás, creo que es Luis Lahorra. Sigo hacia la derecha: con corbata clara y gafas, el alcalde, o sea, mi padre; y por detrás de su cabeza parecen el veterinario a la izquierda y "Capita" a la derecha; en primer plano, don Gregorio dándole hisopo y justo detrás de él, don Julián Cantera, y detrás de don Julián, asomando su gorra de plato, Luis, el alguacil; y más a la derecha, al fin, un franciscano, otro tricornio y el joven cura Bernardito (o don Bernardo, cuando fue párroco en Briones). Los monaguillos, con la Cruz procesional y sus velones, decoran magníficamente la escena.

Aquel día hubo más fotos. No es que entonces se hicieran tantas como ahora, pero la visita de un Gobernador atrajo a más de un fotógrafo, y además de Albe estuvo Calleja y alguno otro que no las firma. De aquel día tengo otras tres fotos:



En la primera puede verse al “grupo de autoridades” dirigirse por la plaza hacia la carretera a la espera del Gobernador. Vemos a Manolo Tobalina, que también sería concejal, al veterinario con gafas negras y fumando, a don Julián Cantera y Orive con la teja encima, a mi padre, y a la derecha del todo, a don Honorato, el médico.


Durante la espera en la carretera, aparece el Secretario, el cura, don Gregorio (también con teja) y en primer plano, con esa gracia de los niños que cruzan despistados y ajenos a los asuntos de los mayores, una hija del herrero.

Finalmente, entrando a la iglesia para coger fuerzas para las bendiciones de calles, tengo esta otra foto en que mi padre aparece feliz y sonriente junto al circunspecto Gobernador, con Mariano Matesanz detrás y el juez “Capita” delante, abriendo camino:

(recordad que todas las fotos se pueden ver más grandes pinchando sobre ellas)