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24. DE FIESTA A HARO





¿Tendrá alguien una foto de “Marqueta”, el viejo autobús que hacía la línea Treviana-Anguciana-Haro? Cómo me gustaría ver una imagen de aquel “coche de línea” marrón oscuro con baca en el techo y escalerilla en la parte trasera que paraba cada día frente a la tienda de “Chano” para llevar y traer gente a Haro.

La foto a la que le dedico hoy toda la entrada es de los tiempos de Marqueta pero el medio de locomoción es algo más arcaico. No sé quién hizo esa foto ni desde dónde, y tampoco sé cómo pudo llegar a manos de mi familia, pero lo cierto es que ahí está para contar la forma en la que un gran número de mujeres y niños, e incluso con varios hombres, fuimos a Haro un día, seguramente (creo recordar) a ver las famosas “Vueltas” de los carros en la plaza de la Paz. Es una foto curiosísima por las conversaciones cruzadas, la variedad de miradas y la alegría que transmiten los gestos y los movimientos de buena parte del pasaje, y eso que estamos todos sentados.

En el pescante y al mando del remolque, a pesar de que está de espaldas reconozco perfectamente por la pose a Ballugera, (de apodo Charlie o Charlot, aunque creo que se llamaba Bernardo). Mi madre está sentada en primera línea con un chiquillo en su mano izquierda, que creo que es mi hermano José Mari, que murió con nueve años. Detrás de mi madre, está la que fue nuestra niñera, Ezequiela Sáez, con las cejas muy negras y el pelo muy blanco siempre recogido en un moño. A mitad del remolque y mirando hacia al fotógrafo se ve claramente a la Paca en la parte de arriba, a una hija del dueño del remolque, no sé si Carmen o Isabel Ballugera en el centro, y a “Margaritilla” (la hija de la Chunis) en la parte inferior. Por cierto, el otro día me encontré con ella aquí en Logroño y me dio una gran alegría (siempre es así cuando nos encontramos dos del pueblo fuera de él). Una señora alta, rubia y de muy buen aspecto se me acercó en el supermercado y me preguntó: “oye, tú eres Juanchu ¿verdad?”, e inmediatamente se me abrió el corazón porque estaba seguro que por el nombre con que me llamaba era alguien de mi pueblo y de mi infancia. Entorné un poco los ojos de la memoria y enseguida me di cuenta que era Margarita, aquella chiquilla que con dieciséis años y sin carnet de conducir repartía el pan del negocio familiar en una de las primeras furgonetas DKV que hubo en el pueblo.

Alguna de las cabezas de la última línea del remolque debe de ser la mía pero no sé muy bien cual. Creo que el chiquillo que ocupa el ángulo superior izquierda del remolque (y de la foto) podría ser mi hermano Ricardo, pero la precisión del original no da para más detalles o certezas.

Cuento veintisiete personas encima del remolque. Seguro que había muchos días en que Marqueta no llevaba tantas a Haro. Pobre yegua.

(9ab08)

74. DEL ALBUM DE MAITE YUSTA

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Volviendo al pueblo de las personas y dejando aparcado el de las casas, os cuento que hace unos días recibí desde Algeciras un precioso recuerdo de gentes de Anguciana. Me lo mandó Francisco Javier Toledo Yusta, hijo de Maite (o Mari Tere) Yusta, hija de Rafael Yusta y Cándida. De las dieciseis fotos que me mandó he seleccionado doce para el blog, dejando sólo sin publicar las estrictamente familiares. Me parece que es un criterio bastante razonable cuando se trate de álbumes grandes.

Al principio pensé que me iba a ser difícil identificar a muchas de las personas que aparecen en las fotos, pero días después, la propia Maite Yusta le echó una mano a su hijo y entre ambos me facilitaron la mayoría de los nombres.

En esta primera foto, la más vieja de todas, posan Rafael y Cándida con Jesús (Caín) y la Petra. 



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En esta otra, con un fondo de estudio, sólo identifican a Cándida, a la izquierda, que coge del brazo a una amiga suya llamada Martina:


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En traje de faena esta vez, vemos a Cándida y a Carmen la de Badillo en el centro. A la mujer de la derecha no la reconocen pero aseguran que es hija de Apolonia.


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Cambiamos de temática y vemos ahora aun par de fotos en las que Maite Yusta y Alicia Salazar posan y bailan en la plaza debajo del viejo Ayuntamiento:



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Más próximo en el tiempo es este otro grupo de fotos de Maite Yusta con amigas. En la primera de ellas,  hecha en uno de los bancos de la plaza, vemos a unas cuantas chicas rompiendo moldes con el cigarrillo en la boca. De izquierda a derecha: Alicia, Paqui (hija de Carmelo Yusta y Mercedes), Margarita (hija de Cabecilla), Maite e Hilaria, y sentada, Magdalena (la de Plin):


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Agarrada a la reja de la casa de Jaime Marín vemos de nuevo a Maite junto otra amiga sentada en la bici. Me dice Francisco Javier que esa chica es Margarita, pero yo no lo creo así. Dado el extraordinario parecido  con la joven Berta, yo supongo que es su madre, Crucita, así que espero que algún lector nos saque de dudas:


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A cuatro pasos del lugar de la anterior foto, aunque en diferente ocasión, vemos a Maite bailando con  Marisa, hija de Luis Martínez y la Elena:


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Lo más divertido de esta alegre foto tomada en el río son los modelos de bañadores. Dicen mis reporteros que las chicas son bilbainas pero a mí no me lo parecen. Al menos creo reconocer a Consuelito (hija de Malán) en la de la izquierda:


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Y por fin una foto de chicos y chicas. Flanqueados por Javier (el hijo del Secretario) a la izquierda y por Eduardito Salazar a la derecha, vemos de nuevo a Alicia, una chica forastera desconocida con traje blanco en el centro, Magdalena (la de Plin) y Maite. 


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Las dos últimas fotos que pongo de su álbum pertenecen a una singular visita que hizo el Gobernador de la provincia con su familia a invitación de Carmelo Yusta, que por entonces trabajaba en el Gobierno Civil. El célebre Calleja no desaprovechó la ocasión de hacer (y vender) unas fotos, permitiéndonos gozar a muchos años vista de aquella simpática mezcolanza de gentes "importantes" y gentes del pueblo. Vemos de nuevo a Rafael Yusta, a Cándida, a Maite, a Mercedes (la mujer de Carmelo Yusta) y al Gobernador (de traje y corbata, claro está) con su mujer, hijos y demás séquito, todos ellos en las mesas del soto.



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No me cabe sino reiterar mi agradecimiento a Maite Yusta y a su hijo por compartir con todo el pueblo sus fotos, pues si a mí me ha encantado verlas, mucho más les gustará a quienes se vean en ellas y a sus familiares. 
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(19oct10)