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34. EL CINE




Uno de los edificios modernos más audaces y sorprendentes de Anguciana fue el cine. Se construyó en los años cincuenta, siendo alcalde Blas Santa Cruz, con proyecto del arquitecto Rafael Gil Albarellos.

Albarellos fue uno de los primeros arquitectos “modernos” de la postguerra y para el cine de Anguciana se le ocurrió diseñar una fachada que se asemejaba al celuloide de las películas. Moduló todo el frente como si fueran fotogramas y como remate de cubierta hizo una fila de agujeritos cuadrados.

Por lo visto, la limpieza de ideas y formas del primer proyecto se fue al garete cuando le pidieron que colocara una vivienda encima de los dos fotogramas más cercanos al pueblo, así que en castigo le puso a esa vivienda unas ventanas tan estrechas como las del remate decorativo del resto de la fachada y a distinta altura. La cosa quedó un tanto desencajada pero como cuando éramos niños no nos preguntábamos por la razón de las cosas, pues nos acostumbramos a verlo como algo tan normal. La vivienda fue ocupada por el veterinario y su familia y como yo era amigo de Javi, uno de sus hijos, pues estuve muchas veces en ella y la recuerdo muy bien.

De lo que apenas me acuerdo es de las sesiones de cine porque debieron dejar de darse muy pronto, creo que a mediados de los sesenta cuando yo me había marchado a Santoña a estudiar. Lo que sí recuerdo (y es curioso cómo en la memoria se quedan a veces los detalles más insignificantes) es el precio de la última vez que fui al cine: 7 pesetas. Y también recuerdo (no sé si bien o mal) que el encargado de la máquina del cine era Lázaro, a su vez pastor y carnicero, y padre de Carlos y Emilio.

En el invierno de 1970 se organizó un Concurso de Belenes en el pueblo (seguramente a iniciativa del Teleclub) y para dar mayor realce a la entrega de premios y como cosa extraordinaria se usó el cine. Como presentadores actuaron Isabel Ballugera y mi hermano Ricardo, y en la ambientación musical del evento tocaron Emiliano Ibarnavarro, Agustín deLafuente y mi hermana Mercedes; y hasta es posible que cantara Ramoncín, no el punky de Madrid que se hiciera famoso años después, sino Ramón Triana, a quien también llamábamos en el pueblo con ese diminutivo. De aquel último acto en el cine guardo estas tres simpáticas fotos:





Por cierto, siendo ya arquitecto y habiéndome dado cuenta de la semejanza entre la fachada de nuestro cine con las películas de celuloide, le di la foto de arriba al erudito riojano Bernardo Sánchez, quien a su vez se la regaló al conocido director de cine Víctor Erice, al que, según me dijo Bernardo, le gustó mucho. Para que veáis lo lejos que ha llegado el cine de nuestro pueblo.

(30ab08) 

35. FUNCION EN LAS ESCUELAS




Función, sí ¡y no precisamente infinitesimal!

A lo largo de mi vida he ido aprendiendo diversos usos de la palabra “función” pero creo que la primera de ellas, ya en desuso, era la de “puesta en escena”.

Yo era tan pequeño cuando se hizo la de la foto de arriba que no pude estar en ella. Y hasta es posible que tampoco estuviera hecho aún el cine. Por eso que este sarao de trajes regionales y bailes flamencos tuviera lugar en la escuela de chicas que era el edificio municipal más a mano.

Los cuatro músicos están estupendos. Lázaro a la guitarra, Agustín al laúd, Emiliano a la bandurria y Alejandro al violín. ¿Cómo sonaría aquello? No me lo puedo ni imaginar, pero es igual: la alegría de la fiesta está en las caras de todas las chicas, en la expresión de Lázaro y Emiliano (Agustín y Alejandro parece que se lo toman más en serio) y sobre todo, en la gracia de las dos chiquillas vestidas de faralaes: mi hermana Pili, y Lolis, la hija de la tía Filo y el tío Joaquín.

La fiesta debió de ser muy importante porque acudió Calleja a hacer fotos. (Lo del trabajo de Calleja es impagable para la recuperación de nuestra memoria. ¿Quién habrá heredado su archivo de clichés? ¿Estará a buen recaudo? ¿Cuántas fotos tendrá de Anguciana que no hayamos visto nunca? Sería bueno ir resolviendo estas cuestiones…).

El decorado del escenario es de lo más apañado, pero lo mejor de esta función es la gracia del baile de las dos chiquillas. ¿De dónde sacaron esos vestidos y esas poses tan flamencas?

Por la edad de mi hermana y de Lolis aquella función es de los primeros años cincuenta cuando faltaban aún unos cuantos años para que llegara la televisión al pueblo…, ay, ese invento que… acabaría para siempre con todas las “funciones”.

Menos mal que gracias a la vieja función texto, la querida función foto y a la nueva función blog, aquella función de las Escuelas de Anguciana la podemos recordar aquí:







(7my08)

48. LAS OVEJAS



Cuando hice esta foto a mediados de los setenta el puente ya no era el de antes (ni tampoco el de ahora, que siempre se puede empeorar…), pero la estampa del rebaño de Fede retirándose al atardecer hacia el corral de Oreca es inmemorial.

En mi escasa memoria de Anguciana hay tres rebaños de ovejas, rebaños que para mí tienen más que ver con sus pastores, Lázaro, Fede y Fermín, que con los propietarios de los bichos. Y es que la figura de los pastores me resultaba mucho más hermosa y querida que el asunto de la propiedad de las ovejas, o también, que las propias ovejas, animales a los que siempre he tenido por muy tontos.

Me contaron alguna vez que el rebaño de Castito fue de Lola Mendoza y que un golpe de suerte en la lotería hizo que el pastor se hiciera con él. Cuando Castito se hizo viejo lo llevó Fede, a quien recuerdo saliendo de su casa por las mañanas entre la algarabía de sus perros con una botella de vino en el bolsillo de la chaqueta, la manta de cuadros al hombro y la vara en la mano. De la tradición pastoril de su familia nos queda ahora la carnicería que lleva la Paqui en la plaza. Otro de los rebaños era de mi pariente Escolar y se guardaba en las eras de su propiedad en la carretera pero ya no lo relaciono con su pastor.

Lo que sí recuerdo muy bien es que Lázaro (al que hemos visto en el post 35 con la guitarra en la mano y la alegría en su cara) me pareció siempre un pastor-filósofo a quien me acercaba con gusto para hablar sin prisas mientras sus ovejas pastaban por las choperas. Me habían contado que en la guerra civil, Lázaro había tenido que estar alternativamente en los dos bandos pero él nunca me habló de ello. Fue uno de los primeros usuarios del transistor y yo lo tenía por un hombre muy bien informado y un excelente conversador. También creó una carnicería en la plaza de los jardines que puede verse en la segunda foto del post 27, pero sus hijos, Carlos y Emilio, la trasladaron a Haro ascendiendo notablemente su nivel comercial.

De Fermín, que es amigo y de mi quinta, qué no voy a decir. Ha sido nuestro pastor-poeta, capaz de aprenderse de memoria cientos y cientos de versos. Todavía los recita en las fiestas que organiza la cuadrilla de los Mismos con motivo de las fiestas de verano, y de uno de esos recitales es esta otra foto reciente que pongo en su homenaje. Es tradición contar que estando tan solo en el pastoreo del rebaño se subió a un poste de la luz a otear el horizonte por ver si encontraba a alguien con quien pegar la hebra y se cayó de allí arriba rompiéndose la columna. No sé cuanto de cierto hay en esta historia, pero como aún estamos a tiempo de aclararla se lo preguntaré la próxima vez que le vea para que me amplíe los detalles.



(23jn08)

62. LA TRILLADORA

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Cuando empecé este blog estuve dando vueltas en la imaginación a las fotos que podría tener de Anguciana mi prima Elvira, pues recordaba yo que tenía una gran sensibilidad para la fotografía. Tras ponernos en contacto me envió unas cuantas fotos que tengo que ir poniendo aquí de entre las que hoy traigo esta de “la Trilla”.

No soy capaz de reconocer el lugar donde está colocada la trilladora. En un principio pensé que podía tratarse de la era de Escolar junto a la casa del Gallo pero tengo mis dudas. Lo que está muy claro es que delante de la cinta se le ve a Lázaro (de quien hablé en los post nº 35 y 48 ), a mi tío Justo, de espaldas, y su mujer, María Jesús García. El motor que mueve la trilladora está a la izquierda de la imagen pero no se logra ver (y no me parece lógico que estuviera casi metido en la carretera). Lo que sí se aprecia es la protección que le pusieron para que no pasaran sus posibles chispas a la zona de la paja. Supongo que en el momento de la foto todavía no había tractores en el pueblo para mover las trilladoras.

El primer tractor que recuerdo enganchado a la larga cinta de la trilladora fue el la Cooperativa, el Lanz que llevaba Jesús Angulo. Se colocó en la era que había junto al pabellón que tuvo aquella cooperativa, gestionada creo por Joaquín Angulo.

Recuerdo también algunas trillas con trilladora en las eras de Oreca pero la que más se me ha quedado en la memoria fue una que se hizo en nuestra finca de Las Conejeras con la trilladora colocada justo en el medio de la finca contra el ribazo de las madrigueras de los conejos. Es curioso pero con las imágenes de aquella trilla llegué a soñar muchas veces y seguramente por eso volvió muchas veces a mi recuerdo.

Ahora que lo pienso creo que a nuestra generación se nos podría llamar “los de la era de la trilladora” porque vino a coincidir más o menos con los años de nuestra infancia. La llegada al pueblo de las modernas cosechadoras coincidió con nuestra entrada en la adolescencia.

Junto a la foto con la que abro este post pongo también a modo de firma, otra de las que me envió su autora: la de mi prima Elvira junto a la trilladora y el montón de paja picada.

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(24ab10)

72. LA POSADA

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Leyendo las “Memorias de mi Vida” de Giacomo Casanova y viendo la importancia que tenían las posadas en sus trajines por todos los pueblos de Europa, me ha venido al recuerdo que en Anguciana también tuvimos posada. Yo no la llegué a ver en funcionamiento pero sí tengo unas fotos de 1979 en las que aún podemos ver cómo era el edificio en que se ubicaba: una casa alargada de planta baja y un piso que se extendía a todo lo largo de la plaza de D. Julián Cantera detrás de sus actuales jardincillos.

En el año 2002 publiqué un artículo en la revista LA PIEDRA DEL RAYO titulado LA MUSICA QUE DA BAILE con una entrevista a Emiliano Ibarnavarro en la que me contaba que entre el padre de Lázaro y él daban baile con una guitarra y una bandurria en lo que fueron las cuadras de la posada.  Tengo ese artículo publicado en otro de mis blogs dentro de otro artículo que titulé BAILE EN LA CALLE , pero ahora que lo releo me doy cuenta de que se me pasó mencionar el lugar exacto donde daban el baile cerrado, es decir, la cuadra de la posada. Bueno, pues ahora queda dicho.

Como poco más de eso podía contar yo de aquel curioso establecimiento he vuelto a acudir a mi fuente de información, o sea, mi padre, quien a duras penas ha excavado en sus oxidados recuerdos y me ha contado que él fue mucho de niño a la posada porque en ella vivía su amigo “tres Pedritos”. Mi padre no consigue recordar el nombre de los últimos posaderos (abuelos de Tres Pedritos) pero aún me sabe decir él de sus tres hijos, Prudencio, (padre de Tres Pedritos y “Cinco Antonios”, apodos que hacían alusión a lo altos que eran), la Hipólita y Nisio. Cinco Antonios ya salió en este blog en el artículo EL ALBUM DE ELVIRA DIEZ DEL CORRAL  aunque allí le ponía aún más alto llamándole “siete Antonios”.

Según me cuenta mi padre, la posada fue en origen posesión del Castillo, hasta que finalmente sus dueños se la vendieron a los posaderos. En la planta baja y a la izquierda de la puerta en la que Lázaro y sus hijos abrieron en los años sesenta una de las Carnicerías del pueblo, hay una ventanita que mi padre identifica como el taller donde Nisio trabajaba haciendo alpargatas. Otro dato que yo no conocía. Como información arquitectónica  más destacada mi padre me cuenta que en el piso de arriba la posada tenía un gran comedor cuya ventana se corresponde con la que estaba encima de la puerta de la Carnicería y que la cocina daba a la parte de atrás.



Le pregunto por la vida de la posada y sólo me sabe decir que uno de los momentos de mayor ocupación se producía cuando venían las caravanas de los “Cucos” a comprar vino. Llegaban desde Santander por la carretera de Pancorbo en carromatos tirados por bueyes, solían comprar todo el vino de una cuba repartiéndolo en diversos pellejos o cubas pequeñas, y que carros, animales y santanderinos paraban y se alojaban en la posada.  Debieron de ser días muy animados aquellos.

Es curioso que con el trasiego de gentes que hoy tiene Anguciana no tenga ningún establecimiento público donde dormir y cenar. Si alguien se animara a abrir alguno yo le sugeriría que no lo creara como un Hostal u Hotel y que lo llamara LA POSADA. Aunque sólo fuera por las evocaciones que podía traernos de aquel viejo mundo y de aquel viejo caserón.

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Unos días después de llevar a mi padre la versión impresa de este artículo, me sorprendió diciéndome que añadiera a los tres hijos de los últimos posaderos uno más, Filomeno, casado con la Hilaria.

Casi a la vez, recibí una cariñosa carta de Alicia Loyo diciéndome lo mismo, pero ampliando la información notablemente. Para empezar me dió los nombres de los últimos posaderos, TIMOTEO y PETRA. Me ajustó el número de Antonios a siete, como había dicho yo en un principio. Y me informó con todo el cariño del mundo de los hijos del hermano olvidado, pues nada menos que se trataba de su abuelo. Filomeno e Hilaria tuvieron como hijos a Alicia (casada con José Luis Loyo /padres de la informante Alicia), Bernardo (cura), Pedrito (casado con La Vadilla y que vive en Anguciana) y Begoña.(que vive en Portugalete). Me informó también que su abuela Hilaria era hermana de la Santos (la que llevó la primera centralita telefónica del pueblo /y a la que habrá que dedicarle un artículo) y de Paulina, madre de la Celes, la del Bar Perjuicios (también algún tendré que hurgar en mis recuerdos sobre los famosos bares del pueblo). Ah! y también me cuenta una de las últimas historias tristes de amor la posada. Se ve que un andaluz que pasaba mucho por la posada pretendió casarse con la Hipólita, es decir, la hija de los posaderos. Pero éstos la habían destinado a cuidarles en su vejez y la pobre Hipólita se quedó soltera para toda la vida, compartiendo casa con su hermano Nisio. 
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(19sp10)