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33. EL BADÉN



No sé si existe alguna ciencia llamada “microgeografía urbana” pero si no existe habría que inventarla para poder catalogar y describir con propiedad algunos lugares sumamente especiales de la configuración de los pueblos. Entre esos lugares especiales los más notables serían sin lugar a duda los llamados centros neurálgicos o “kilómetros cero”. Hace años dije en un artículo que la fuentecita del Espolón de Logroño era el kilómetro cero de la ciudad y me dieron por ello un premio nacional de artículos sobre urbanismo. Aunque ahora no aspiro a premio alguno, experimento la misma agradable sensación al decir que el kilómetro cero de aquella Anguciana que yo conocí de niño era “el badén”. No respetaron la fuentecita en Logroño y desapareció el badén de Anguciana, pero nos quedan las fotos y los recuerdos, y quizás gracias a ellos, la fundación de esa nueva ciencia.

El badén era tan sólo el paso de las aguas de escorrentía de las Callejas por debajo de la carretera. Estaba hecho de hormigón y tenía tres agujeros para el paso del agua pero lo importante es que ofrecía asiento para quien quisiera contemplar la plaza del pueblo desde la carretera, con el parque infantil detrás (27) y el “salón urbano” de la carretera (15) al otro lado (a la derecha de la foto). En la fotografía de Calleja que he puesto arriba podemos ver el badén cuando aún se podía entrar a la plaza en coche por delante de él y cuando la carretera estaba aún sin asfaltar. Yo lo llegué a conocer incluso cuando no estaba “encementado” ese acceso a la plaza y el paso era más abrupto.

El badén era el punto de reunión ideal del pueblo cuando el cierzo que viene de la plaza es poco más que una brisa, pues cuando tira fuerte lo propio para haraganear en el centro del pueblo es estar de pie en la esquina del bar de Poli, que es esa acera que está justo enfrente y a su izquierda siempre cara al sol y a resguardo.

Esta foto, sin embargo, no ilustra bien lo que digo porque como puede apreciarse, la gente que en aquel momento estaba sentada “configurando el centro del pueblo”, lo hace junto a la casita del fondo, que es la taberna de Jesús Ibarnavarro, -la que luego se llamaría “Beneficios”. El éxito de aquel punto de encuentro frente al badén en el momento justo de esta foto creo que tiene que ver con tres razones: la primera es que la foto está tomada por la mañana en un día de mucho sol y que aquella fachada aún ofrece sombra; la segunda, creo yo, es que aún persistía la querencia a reunirse en la fuente que estaba justo en aquel lugar; y la tercera, es que en esa esquina entre la carretera y la fachada de Beneficios, justo donde estaba antiguamente el mojón kilométrico de hormigón, solía sentarse de viejo Manolo García, un hombre sumamente famoso en el pueblo por su trato afable y socarrón. En la foto es imposible saber si es él pero me pega que podía ser el que está en el centro del grupo recostado en la pared.

Cuando se asfaltó la carretera el badén se convirtió en un lugar bastante más incomodo y peligroso para estar allí sentado pues los coches, tractores o camiones empezaron a pasar a cierta velocidad por detrás de sus espaldas, pero aún así la gente no se solía inmutar.

Es una pena no tener fotos del badén con gente sentada, así que mientras nadie me aporte alguna nos tendremos que conformar con el relato de mi recuerdo y esta imagen en que está vacío. Como también está sin gente en esta otra foto tomada desde la ventana más alta de nuestra casa. En ella, la carretera ya está asfaltada y las acacias del parque infantil muy frondosas, pero como mayor novedad o modificación se ve la valla que puso el Ayuntamiento para cortar definitivamente el paso de los coches a la plaza por delante del badén.





(29ab08)

55. GALERIA DE PERSONAJES

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Personas son los seres humanos que viven a nuestro lado. Personajes son los seres creados por la imaginación de los escritores. Pero cuando el tiempo y la distancia nos separan de las personas que vivían a nuestro lado, tendemos a convertirlas en personajes.
Sin embargo, hay quien ya en vida convierte su persona en personaje. Eso sucede cuando se rodea de rasgos, rarezas o historias fuera de lo normal. En los pueblos son habituales los personajes y para mí, muchas de las personas con quienes compartí mi infancia ya eran personajes cuando yo era niño...,¿o sería la imaginación infantil, tan próxima a la de los escritores, lo que los convertía en personajes? o, más probablemente ¿no habrá sido el tiempo y la distancia con la infancia lo que los ha hecho para mi memoria seres casi de leyenda?

Del vecindario de la Anguciana de mi infancia y adolescencia tengo en la memoria muchos nombres e imágenes, pero muy pocas fotos. Me gustaría mucho encontrar e ir poniendo en este blog fotografías de muchos de ellos porque de algún modo eso me los devolvería como personas: por ejemplo, alguna foto de Fortun, o de Julio el Trampas, o de Peña, de Minín, de Luis Martínez, de Castito, del herrero, del esquilador, o de tantos y tantos hombres del pueblo que a poco que me esfuerce acuden a mi memoria. Pero a menos que tuviera el apoyo de sus familiares y herederos para que me mostraran y me permitieran fotografiar sus archivos (o aún mejor, me los enviaran por mail) eso será imposible.

El año pasado sugerí esa colaboración y la primera (y única) que lo hizo fue mi prima Elvira Diez del Corral García, hija de Justo y María Jesús, y de entre las fotos que me mandó estaba la de su abuelo Manolo García que es la que he puesto arriba para abrir este post. Me dio una alegría tremenda ver esa foto por la referencia que hice a su persona (o mejor dicho, personaje) al hablar de la microgeografía del pueblo en el artículo n 33 sobre el Badén.


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De mi escaso archivo de fotos personales de viejos vecinos de Anguciana tengo esta otra de Visairas que le hizo Atín con una cámara nuestra en 1971. Se ve en ella el gesto enfurruñado que casi siempre tenía aquel hombre, aunque en este caso con razón, porque recuerdo que Visairas no quería dejarse fotografiar, y Atín le persiguió cámara en mano por la carretera a la salida de Perjuicios (el fondo de la foto es la puerta del patio de nuestra casa) hasta que lo logró.

(Durante este invierno de 2008-09, una chica de San Asensio apellidada Visairas, que había descubierto mi blog buscando parientes, me pidió información sobre este Visairas y su hermano y apenas le pude dar algo más que sus nombres, la foto y cuatro rasgos más de su personalidad. Es decir, poco más que los rasgos que suele dar un escritor cuando traza un personaje)

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Por último, pongo aquí otra de las pocas fotos que tengo de otro de aquellos vecinos que se desdibujan en mi memoria. Es la de Severino, que vivía con su hermana en la casa con arco de la plaza que estaba escondida a la izquierda del viejo Ayuntamiento y que quedó bien a la vista cuando se retrasó. En el pueblo les llamaban “Los Mansos” y en verdad que parecía gente bien tranquila y pacífica. Mi padre, con la memoria que aún guarda a sus casi 93 años, me dijo ayer que el mote les venía de su padre. Severino pasaba muchas veces por delante de nuestra casa y en una de estas me debió pillar sentado en el portal con la cámara en la mano, y como puede verse en la foto, a diferencia de Visairas, no tuvo inconveniente en posar..., tan mansamente.

(28jn09)

89. DEL ALBUM DEL CHINO

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Nunca se había producido hasta ahora una entente más rápida entre los lectores y el autor de este blog. Hace un par de semanas recordaba aquí que el Chino me había prometido dejar sus fotos para ponerlas en algún post, y ayer mismo sus familiares me hicieron llegar a través de Jesús Mari Carpo un sobre con veinticuatro fotos de él y su familia, a cual más bonita y entrañable. Lo primero pues es darles las gracias encarecidamente: personalmente y en nombre de todos los lectores y vecinos del pueblo que, a buen seguro, van a disfrutar viéndolas.

Pero como ponerlas todas no es posible, he hecho una selección de las que creo que tienen más interés general, es decir, de aquellas en las que aparece más gente del pueblo. En cualquier caso también cuenta mi criterio personal o el criterio de mis recuerdos, y según lo ya contado en los post anteriores mi foto preferida es sin duda la que va en cabeza, es decir, la de esa pareja de pelotaris que tan buenos ratos me proporcionó en mi niñez, la que componían Josemi de zaguero (a la derecha) y su hermano Eduardito de delantero (a la izquierda).

Hay en el paquete otras muchas fotos de la vida de pelotari de Josemi, de frontones de por ahí y de entregas de trofeos del torneo interpueblos, pero ninguna de ellas es comparable con la foto de estos cuatro pelotaris del pueblo dispuestos a dar un gran espectáculo a sus vecinos.


Si clicamos sobre la foto y nos fijamos en el detalle del fajín rojo que llevan ya puesto en la cintura, vemos que los jovencitos Joaquinín y el Chino se disponen a jugar contra los algo más veteranos Pablito y el Chocolatero. Se admiten apuestas.... Y en diciendo esto, más de uno recordará la voz socarrona de Manolo García diciendo justo cuando iban a hacer el primer saque: "¡cincuenta coloraos!".

Las fotos antiguas, por lo general escasas, se entremezclaban unas con otras en el cajón de las cómodas o aparadores de la gente del pueblo, y es así como me las han dado. Dejando al margen ya las del frontón, lo que procede es poner un poco de orden según las personas, la cronología o los temas. Empiezo por un par de Josemi de niño. Una tomada en la barandilla del puente con él en medio, y otra en la plaza con la banda de música tocando detrás. Hay que ver qué elegantes eran los jóvenes de aquella época. Casi todos encorbatados o al menos con camisa blanca y americana.



Unos años después todos estos niños, José Miguel incluído, se habían hecho mayores y se volvían a fotografiar en la misma barandilla del puente. Ahora sí, todos con corbata y todos (para mí) reconocibles. Como tres de esos jóvenes ya nos han dejado, vaya para ellos mi más sentido recuerdo.


En el segundo grupo de fotos del cajón del Chino, el protagonista es su hermano Eduardito. Es curioso lo fácil que es reconocerle a la derecha de esta otra imagen tomada en el puente. Y lo fácil que es también para mí reconocer al que va subido al caballo (un hijo de Clavel, Pitopó creo) y al que está a la izquierda de la foto (un hijo de Luis Martínez y la Elena, seguramente José Ignacio). Al que tiene las riendas del caballo no le reconozco, pero ya habrá quien lo haga.



(Jesús Martínez me escribe el 24 de dic del 2011 para decirme que, efectivamente, el que está encima del caballo es "Pitopó" y que el que lleva las riendas es su padre Pablo, hijo de Caín y de la Petra. Abundando en detalles me dice que el caballo se llamaba "Romero". Muchas gracias Jesús).

Las siguientes fotos de su hermano Eduardo son de cuando participó en un grupo de danzas regionales del que nunca había tenido yo otra noticia que las fotos que también me envió Maite Yusta para este blog. Creo que una hermana de la maestra, la Pura o la Neme, debía de ser de la "Sección Femenina" o algo así, y debían de ser ellos los que organizaban estas cosas. A ver si alguien nos cuenta con más precisión cómo fue todo aquello. Mientras tanto ahí vemos a todo el grupo (¡cuántos no se van a reconocer en esta fantástica foto!), a tres de sus miembros en aquella bellísima plaza, y a dos en plena acción en el rincón entre el Ayuntamiento y la casa de Julio con Guardia Civil incluido. En todas, Eduardito luciendo un curioso y tupido tupé.





Del paquete de veinticuatro fotos, hay otras dos que me han llamado poderosamente la atención. Son las que hacen alusión al padre de Josemi y Eduardo, conocido popularmente como "Patitas" (yo nunca supe cuál era su nombre de pila). Pues bien, hablando de encorbatados y decoro, en esta foto le vemos posando delante del antiguo ayuntamiento como concejal en una histórica foto de todas las "fuerzas vivas" del pueblo a comienzos de los años sesenta. De izquierda a derecha: Luis el alguacil, Pascual Peña, Amador Alonso, Antonio Angulo, el alcalde Blas Santa Cruz, el juez de paz Manolo Tobalina, Joaquín Angulo, el padre de Josemi, Eulogio y Angel el secretario.


De su vida de concejal debe de ser también esta otra foto de Calleja en la que acompaña a gentes de camisa negra venidos de fuera a dar no se sabe qué a los vecinos de Anguciana. Alguno recordará de qué se trataba. Aparte del padre de Josemi a mí me cuesta reconocer a alguien más en la foto. Se ve parte de la cabeza del cura don Gregorio y a la derecha de la foto al futuro cura Pepito León. También reconozco a Mínguez, el guarda, y... ¡Jesús Mari!, ¿no es tu padre el que aparece por detrás, también encorbatado?. Algo serio debían de repartir.


Lo dicho. Muchísimas gracias a los familiares del Chino por abrirnos este cajón de tesoros de la vida de Anguciana para que todos lo disfrutemos.

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PS 6ab11: El Soriano me informa que el padre del Chino se llamaba Eduardo. Deficiencia subsanada.
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(28mr11)

96. ARCHIVOS DOCUMENTALES Y FOTOGRAFICOS

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Una sociedad culta y desarrollada se distingue muy fácilmente de otra menos civilizada por la calidad de sus archivos y de sus mapas. El otro día estuve en el Archivo Documental de la Comunidad Autónoma y vi que en estos últimos años se ha avanzado bastante en orden, limpieza, y accesibilidad a los archivos municipales y provinciales de La Rioja, así como en la buena atención a quienes se interesan por ellos. Aunque yo iba buscando otra cosa, no pude dejar de preguntar por el archivo de Anguciana y me dijeron que aún está por catalogar. Alicia Ruiz, que es su directora, me explicó que el trabajo con los archivos municipales consiste en ordenarlos, informatizarlos en lo posible, y devolverlos a los propios pueblos como patrimonio que son de ellos mismos. Será cosa de esperar un poco a que el acceso a los documentos antiguos de la vida municipal de nuestro pueblo esté un poco más accesible.

Aparte del mundo de los documentos oficiales, últimamente hay también un gran deseo por compartir los archivos fotográficos particulares, aunque en este asunto parece haber un poco más de desorden todavía. El periódico La Rioja, por ejemplo, pide fotos antiguas y las va poniendo en su web, pero a medida que el archivo aumenta, si no se estructuran sus contenidos, acaba por ser inaccesible y aburrido. Por otra parte, ayer mismo me dijeron que la Comunidad Autónoma de La Rioja creó hace tiempo una página web donde va colocando por pueblos las fotos antiguas que le van llegando. Lo hacen sin orden ni concierto pero como de momento no son muchas, es fácil verlas todas. En lo relativo a Anguciana me he llevado la sorpresa de que habían cogido unas cuantas de este mismo blog sin decirme nada (conste que no me importa, que para eso las pongo, para compartirlas) pero a cambio, me he llevado la alegría de ver que Sara García Imaña (la hija de Guillermo y la Sole), Paqui Vargas, Elvira Ibarnavarro, Amparo López Hernando y Felipe Aragón López habían mandado muchas de sus fotos viejas y que hay entre ellas algunas magníficas. Es una pena que en esa web las cuelguen con poca definición, pero para lo que nos interesa en este blog, que no es la calidad de la foto sino la calidad del pueblo y la de sus gentes, ya nos vale. 

Como mi interés principal se centra en los lugares del pueblo he seleccionado cuatro de esas fotos por aportar nuevas imágenes de algunos de los puntos de identidad más singulares de Anguciana. La primera de ellas, la que he puesto en cabecera, ofrece una nueva perspectiva de la vieja fuente central del pueblo, y esta que pongo a continuación, del espacio que había entre la fuente (a la izquierda) la calle Arriba, al fondo, y la posada, a la derecha. 


Otra fotografía muy interesante de entre las que he podido ver en esa web es la de la vieja plaza de Anguciana cuando se acababan de plantar los plátanos que luego conocimos tan frondosos, y cuando aún no se había hecho el kiosko. Es decir, la imagen que más o menos queremos ver pronto (si salimos elegidos, ...o si los que salgan elegidos la hacen suya) aunque el pavimento no vaya a ser el mismo. 



La cuarta de las fotos que traigo aquí para ilustrar la belleza del tramo de carretera y del túnel de sombra por el que se entraba al pueblo y del que ya he hablado en anteriores post, es ésta del archivo de Elvira, cuando la tapia del chalet siempre inacabado de Escolar estaba nuevecita


Aparte de las fotos que nos devuelven esos lugares tan entrañables, el interés de este blog, como sabéis, va derivando sin remedio hacia el homenaje a todos aquellos vecinos de Anguciana que los más mayores llevamos en el recuerdo y en el corazón. Es el caso, por ejemplo de Castito, de quien había hablado en el artículo del derribo de las Escuelas pero de quien no había podido mostrar aún ninguna foto. Ayer mismo se lo dije a la Paca y me prometió buscarlas para dejármelas pronto, pero mira por donde que su hija ya se había anticipado a través de internet. En esta primera que pongo a continuación, enviada por la Paqui, le vemos en la puerta de la taberna de Jesús Ibarnavarro (luego llamada Beneficios), junto a Manolo García.


Y en esta otra, hecha ya en color, con el rebaño, con su hijo Fede y con una familia que no acierto a distinguir, en el camino que va por debajo de la cuesta de la vieja caseta del Caminero. (A la izquierda de la imagen y por debajo de la viña se puede ver la finca de las Conejeras con un nogal en su parte superior del que ya casi había olvidado).


Otra foto que me ha hecho mucha ilusión ver ha sido esta otra de un remolque pasando por el mismo tramo de la carretera ya mencionado, en el que podemos ver sentado y al mando de la mula, al Chocolatero, aquel hombre tanto nos impresionaba  a los chiquillos por la mezcla de su gesto sereno y el tembleque de la enfermedad de Parkinson que padecía, y de pié a Manuel (Villarejo creo que se apellidaba) padre de la Sole y de Secun (corregidme si me equivoco, por favor) que era un señor altivo, con gafas  y de buena planta, como se le puede ver aquí también.


Por último, otra foto que también me ha hecho mucha ilusión encontrar es esta de la Benita, mujer de Fonso (Gallo), y madre de la Candelas y de Crucita, con quien compartimos vecindad en la plaza los últimos años de su vida. Mi madre (que en eso se fija mucho) nunca olvida el cariño con que Crucita cuidó a la Benita en los últimos años de su vida, y seguramente por eso, ayer me contó feliz que la misma Crucita le hubiera llamado por teléfono para saber un poco de ella y para contarle los discursos del mitín de nuestra candidatura. (Muchas gracias, Crucita).



Y muchas gracias Sara, Paqui, Elvira, Amparo y Felipe por subir vuestras viejas fotos familiares a internet y compartirlas con todos nosotros también ahora a través de este blog. 
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(15my11)