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45. DON HONORATO




Tras haber hablado varias veces en este blog sobre el maestro, don Sixto, y ocuparme en la anterior entrada del último cura del latín, don Gregorio, justo es dedicar también un artículo al médico de aquel pueblo de mi infancia, don Honorato. Y como esta es la mejor foto que guardo de él, la pongo como cabecera. Está tomada a la salida de la boda de Adita, la hija mayor de Joaquín Angulo, y aunque no puedo precisar la fecha, es de finales de los sesenta (se puede apreciar que en aquel momento se estaba derribando la casa blasonada que estaba junto a la iglesia y que vimos en la entrada n.3, “La plaza de la iglesia”). Además de don Honorato, podemos ver a su mujer, Conchita, y a mi tía Pilar, y detrás de ellos y a la izquierda del foto, a Lola Mendoza.

Don Honorato vino a Anguciana desde Fuentecantos, un pueblecillo soriano que está bajando Piqueras a la izquierda, y cuando se fue de Anguciana retornó a Castilla la Vieja. La última vez que le ví fue en Zamora en el verano de 1982, donde seguía su sana costumbre de dar largos paseos con su mujer. Mi padre siempre decía que el carácter castellano, serio, riguroso y cumplidor de don Honorato, no tenía nada que ver con la idiosincrasia riojana, mucho más alegre y dicharachera, y que por eso no era suficientemente apreciado por la gente de nuestro pueblo. Pero yo siempre creí que nuestro pueblo y don Honorato encajaban a la perfección porque el médico era el máximo representante en Anguciana de la ciencia, y porque los mejores valores que podían representar a esa rama del saber eran precisamente los suyos, fueran o no personales, o provinieran o no de su origen castellano. Yo siempre sentí un gran respeto y cariño por don Honorato, entre otras cosas porque me libró de ir al otro barrio a los seis años gracias a todo un verano de inyecciones de penicilina diarias para curarme una grave afección cardíaca, y porque debido a la amistad con su hijo “Atín”, su casa (El Centro de Salud e Higiene de la carretera) fue mi segunda casa.

Y ya que hablo del "hijo del médico" pongo también esta otra foto que Calleja hizo a la salida de la boda de Adita en la que podemos ver de izquierda a derecha a Atín (de Honor-atín), a mis hermanos Pili, Ricardo y Mercedes, y a Santiago y Juan Ramón. Aparte del interés meramente personal, esta foto tiene también su gracia porque ilustra aquel primer momento de confusión sobre la longitud más adecuada de la falda para estar a la moda.



Mi padre y el nuevo Secretario acudieron también a la boda. Pero lo que más me gusta de esta otra foto es que a la derecha del Secretario se puede ver a Nicanor, ya muy viejecito, sentado en la puerta de su casa, y junto al quicio de la puerta, a su mujer.


La última foto que tengo de aquel día es ya del banquete, y además de Atín y mis hermanos mayores, aparecen en ella la guapísima novia y otros dos invitados, Joaquinín y Eduardito.


No sé dónde debía parar yo para no estar en la boda, pero gracias al estupendo testimonio de estas fotos es como si hubiera estado en ella; y volviendo al comienzo de esta entrada...., como si siempre pudiera volver a ver igual de joven y risueño a aquel querido médico de Anguciana: don Honorato.

(9jn08)

63. DEL ALBUM DE ELVIRA DIEZ DEL CORRAL GARCIA

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Continúo con las fotos de contenido humano en la línea de esa “tercera idea de pueblo” de la que hablaba hace un par de entradas. De entre las fotos que me envió mi prima Elvirita he escogido estas seis.

Las dos primeras, colocadas arriba, pertenecen a otro de los episodios fundamentales de la vida de Anguciana, la vendimia; y en ellas, además de a los vendimiadoras, podemos ver junto al camino un grupo de viejas “camportas” o “comportas” -que había quien las llamaba de un modo u otro. El único vendimiador (y por eso dije vendimiadoras, por la superioridad femenina en la foto) es Justo Sáez, a quien le vimos también hace un par de entradas en la foto de su panteón.

La siguiente foto es de un grupo variopinto en el que todos excepto uno, el Chatillo, llevan el apellido Angulo (unos un poco más adelante, y otros más atrás). Supongo que el grupo estaría de charla veraniega en la sombra de una de las viejas chopas de la carretera y el fotógrafo no les hizo ni salir al sol. Agachado y junto a Elvirita está mi tractorista favorito, el hombre del primer Lanz, Jesús Angulo. Y a sus pies, otra vieja conocida de este blog, nuestra perrilla en aquellos tiempos, la Dali.



La cuarta foto que he seleccionado de entre las que me mandó, está tomada en uno de los bancos de la carretera. Pili García, Adita Angulo García y "Pencho" (o "siete Antonios") son sus veraniegos ocupantes:



En esta otra foto de Calleja de bastantes años antes, creo que la primera por la izquierda sigue siendo la misma que en la foto anterior, pero la segunda es la madre de Adita Angulo García, la tía Filo. La tercera es Margarita Tobalina ¿no? y la cuarta..., me suena pero no acierto a dar con su nombre. A ver si me lo decís:



Por último pongo otra foto en la que sale la propia Elvirita, que es quien ha compartido sus fotos con este blog y con todos sus lectores. Está montada en una de las primeras Vespas que debió haber en el pueblo, y detrás de ella Maria Luisa Diez del Corral Legórburu, hija de mi homónimo Juan Diez del Corral López Montenegro, de Haro. Aparte del interés humano me interesa de esa foto el fondo, donde se ve el viejo paso de aguas del badén y el espacio vacío de la plaza de la fuente donde luego se construyó la pérgola de ladrillo que ha llegado a nuestros días:



(3my10)