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16. EL RIO


Media vida de Anguciana era el río Tirón. Surtía de pescado fresco al pueblo (aún recuerdo a los Nanos pasar por las casas vendiendo loguinas con un balde entero lleno de ellas), la madera de sus choperas eran la principal fuente económica del ayuntamiento, y para los jóvenes y chiquillos era el gran lugar de esparcimiento durante todo el verano.

Además, lo bonito del río era que cada año cambiaba un poco su fisonomía y en junio nos dedicábamos a explorarlo para ver cómo las riadas del invierno habían dejado nuestros pozos de baño. Los clásicos eran cuatro: Zarra y la Piscina, por encima del puente, y Viñas Viejas y Taranco (o la Mina) aguas abajo. Hasta que le hicieron ese áspero y feo encauzamiento con piedras traídas de no sé donde, el río serpenteaba por su ancho cauce y creaba los mejores pozos de baño cuando chocaba con las lastras de arenisca de los cuatro sitios indicados. Esta foto de 1966 está hecha en el pozo de “la Piscina”, -así llamado porque nos permitía nadar unos cuantos metros seguidos:


Y esta otra de Calleja, hecha desde el puente, muestra una gran vista del río con la zona de Viñas Viejas a la izquierda y el monte Taranco al fondo.


Del pozo de Zarra no he encontrado de momento otra foto que ésta de 1968 en la que se le ve como calmado fondo de un bonito retrato de mi hermana Mercedes, que estaba posando para un apunte del pintor Ignacio Guibert.


Pero ya que había empezado con la pesca, acabo con ésta. Además del variable cauce principal por medio del cascajo o la glera, el río solía dejar por entre las choperas riachuelos pequeños que eran la delicia de la pesca vespertina del cangrejo. Uno de nuestros preferidos de algún que otro verano de los sesenta estaba en una pequeña zona de choperas algo más abajo y al otro lado de Taranco, en el término llamado de la "Zarzuela", y de él hizo José María San Juan esta preciosa foto:



(Se me olvidaba comentar que la primera de las fotos, la única en color, es de 1964 y está hecha desde el puente aguas arriba. A la izquierda se ven las choperas que había detrás del frontón y las salciñas de la zona del "semillero", y al fondo a la derecha , se puede ver lo que llamábamos el pozo de "la Piscina").

127. EL RÍO DE LAS CHOPERAS DE LA ZARZUELA



Hace unas semanas bajé con Jesús Mari (carpo) a ver la huerta que se ha comprado bajo los cables de alta tensión que han pasado recientemente por las choperas de la Zarzuela, aunque más que su huerta, todavía en construcción, me enseñó con entusiasmo el pequeño río que nace en ese talud y que en poco más de cien metros acaba desembocando en el Tirón. Cuál no sería su sorpresa cuando mi entusiasmo eclipsó al suyo porque en esas choperas de la Zarzuela mi padre tenía una tirita de chopos, y porque a ese pequeño río solíamos ir hace muchos, muuuchos años, a pescar cangrejos. Lo mejor de todo, sin embargo, es que de ese pequeño río guardo una foto que hizo el jarrero José Mari San Juan, gran amigo de mi padre, una foto que está escrita y firmada por detrás porque la utilizó a modo de postal para felicitarnos las Pascuas y el año nuevo de 1963, es decir, que sería de 1962, años en que "la dula" solía pastar por allí y tenía las choperas así de limpias. No me digáis que no es una maravilla de foto. Toda una postal de aquella Anguciana.

Bueno, pues el río sigue ahí, por supuesto no tan limpio como entonces, pero ya es una maravilla que ni el poder de las palas ni los movimientos de fincas que se han hecho en los últimos años por doquier, hayan podido con esa pequeña fuente que sin apenas darse cuenta se convierte en un bonito río lleno de vida:


He buscado en google earth su ubicación y lo he señalado con líneas azules discontinuas. Y ya que estaba metido en las pequeñas pero entrañables venas de agua, también he señalado en la foto-mapa el río Ea y la desembocadura en el Tirón del Cauce molinar.


Lo del río que sigue emergiendo a pesar de la tontuna de los tiempos y de la devastación de las máquinas,  de los poderes y el dinero, se me antoja que podía ser una metáfora de este blog que vuelve a brotar después de tantos meses de silencio. 

Y es que cuando el agua vuelve a fluir y nos fijamos más en las cosas eternas del pueblo y de la naturaleza, hasta la barbarie y la fealdad de los cables de alta tensión que han colocado por allí pueden verse con otros ojos:


(3jl14)