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54. LA NUEVA PLAZA

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Sobre el vacío que vimos en las fotos del post 52 vino la construcción de unos bordillos y unos “parterres” ajardinados que diseñaron, creo que a medias, entre el alcalde (mi padre) y el contratista de las obras (Manolín Samaniego), y que dieron como resultado esa refitolera imagen que vemos arriba convertida en la nueva “postal” del pueblo.

La organización de los espacios y circulaciones fue bastante elemental y rígida, lo que hizo que la plaza nunca funcionase bien en los días de fiesta (que son los días grandes de una plaza). En contraste con la plaza anterior, el mínimo arbolado de la nueva plaza la hizo mucho más abierta y soleada, dejando mucho más al descubierto la pobreza arquitectónicas de sus casas. De entre el mobiliario, lo más kitsch fueron esos tres banquitos sostenidos por leones de la parte triangular que se ven mejor en esta otra foto:



Debe de ser una foto del mismo año en que se hicieron las obras porque aún no estaba colocada la farola central de cuatro brazos que presidía la parte cuadrada que se ve en la foto de arriba, -farola cambiada años después por uno de esos horteras farolones fernandinos que aún hacen mucho más daño a la humildad de nuestros pueblos.

Pero lo que se ve en esta segunda foto es la pieza sin duda más querida de la nueva plaza, la fuentecita de chorrito que se colocó en el centro de la parte triangular, y que también fue sustituida años después por otro farolón-fuente de fundición.

Estoy seguro de que fue el cariño que le cogí a esa fuente lo que yo tenía dentro cuando escribí el artículo “A corazón abierto” dedicado a la fuentecita del Espolón de Logroño cuando también la querían quitar, artículo que fue objeto de un premio nacional de periodismo sobre asuntos urbanos (y que se puede leer linkando sobre el enlace puesto sobre el título del mismo).

La alegría del chorrito continuo de agua y la alegría de todos los niños que se acercaban a beber o jugar con él, creo que queda perfectamente recogida en esta foto de 1985 que le hice a mi hija Teresa y a mis sobrinos:



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85. LA PRIMERA INDUSTRIALIZACION


En los dos extremos del pueblo saliendo hacia el Este, tanto en la calle Arriba o en la carretera, y en la misma posición, es decir, a mano derecha según se salía de Anguciana, había un par de grandes edificios en ruinas que llamaban poderosamente la atención. El primero de ellos, el de la calle Arriba, se demolió en los años sesenta para dejar su lugar a los dos primeros bloques de pisos con piscina que hizo Manolín Samaniego y lo he rescatado del olvido gracias a otra de las viejas fotos que me envió César Férnandez. Tengo el ligero recuerdo de que fue una fábrica de harinas, pero desaparecido mi último gran informador sobre el pueblo (es decir, mi padre), poco o nada puedo ya decir de ella.


El otro edificio en ruinas similar al anterior en su posición respecto al pueblo, el de la carretera, ha llegado hasta nuestros días e incluso se ha visto rehabilitado con una nueva cubierta, pero en los años cincuenta tenía el mismo aspecto que el anterior, es decir, el de unos grandes muros de mampostería en ruina. No sé si tuvo un uso industrial o simplemente fue una gran bodega mucho más grande que todas las demás pues lo conocíamos por la "cueva quemada" y lo único que puedo contar de él es que en aquellos años de cuadrillas de gitanos que venían a la vendimia, lo usaban éstos para instalar su campamento. Como no tengo una foto antigua del mismo, he puesto una que hice el mes pasado, si bien la he dejado en blanco y negro para armonizar con la anterior.

Desde aquellos primeros impulsos industriales hasta la construcción del pabellón de fabricación de estufas, justo en el extremo opuesto del pueblo, pasaron unas cuantas décadas sin más actividad industrial que la de las pequeñas herrerías. Ahora Anguciana tiene hasta un polígono industrial ubicado también en su extremo oriental, es decir, el que marcaron aquellos edificios pioneros. Lo que pasa es que en los nuevos tiempos, las fábricas ya no se construyen en continuidad con el caserío. Ni en piedra, claro. Eso quedó para el recuerdo.
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(14fb11)