Mostrando entradas con la etiqueta JustoDC. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JustoDC. Mostrar todas las entradas

20. TRES FOTOS MAS DEL PUENTE





Buscando fotos del puente me he quedado gratamente sorprendido del buen gusto fotográfico que teníamos cuando éramos unos niños, pues es curioso ver cómo utilizamos el puente como fondo de escena para nuestras fotos personales. Como ya he contado, en 1966 mi hermano y yo nos compramos una cámara Werlisa de lo más barata y elemental, sin enfoque de ningún tipo y con tres posiciones de diafragma: sol, nubes y lluvia. Esa era toda su mecánica. Pues bien, con esa cámara hicimos las dos estupendas fotos que he puesto arriba en la que el puente es mucho más protagonista que nosotros. En la primera posamos “Atín (el hijo del médico) y yo, y en la segunda, mi hermano Ricardo y yo, así que la autoría de cada una de ellas hay que atribuírsela al que falta en cada caso.


También tengo esta otra foto con más pretensiones (y peor resultado) que le hice yo a mi prima Elvira (hija del tío Justo) en la chopera que había detrás del frontón. El encuadre no es malo pero el dominio de la técnica del contraluz no estaba a la altura de la cámara ni al alcance del autor.

En todo caso me sirven las tres fotos para ilustrar y comentar que durante muchos años (durante toda mi infancia) el río pasó por los dos arcos más próximos al pueblo, lo que es normal porque en su zigzagueo constante, si chocaba contra las lastras de “la piscina” (aguas arriba del puente), y las lastras de“viñas viejas” (aguas abajo), ambas en el mismo lado, a su paso por el puente tenía que pasar por el otro.

Todo ese juego del río y el puente se fue al garete cuando hace unos años los muy sabios ingenieros funcionarios de la capital se pusieron a gastar los muchos dineros frescos de las Autonomías y lo encauzaron con unas grandes piedras por el centro del puente destruyendo su contorneo y la gracia del lugar. Ahora por el ojo derecho del puente pasa un camino o algo así. Y en el ojo izquierdo, junto al refugio, donde las riadas siempre dejaban un pequeño riachuelo semiestanco, la maleza se adueña del lugar. Pero eso no parece ser problema de los muy sabios ingenieros de caminos para quienes los ríos deben pasar bajo los puentes tan rectos como las carreteras.

(2ab2008)

50. LOS PERROS



Como no tengo apenas fotografías de los caballos, mulos y burros que había en el pueblo, siendo seguramente estos los animales más importantes para el transporte y las faenas agrícolas; y como tampoco tengo fotos de esas estampas tan bonitas de perros vagabundeando sueltos por el pueblo, que es como a mi siempre me ha gustado verlos, voy a acabar esta pequeña serie de los animales que convivían con nosotros en Anguciana mostrando algunas fotos familiares en la que los perros eran siempre como uno más de la familia. Y es curioso que sea así porque una de las muestras más curiosas del afecto por los perros es que casi siempre se les incluía en las fotos.

Cada casa tenía su perro o sus perros y los más callejeros eran conocidos en todo el pueblo por la relación con sus amos lo que solía dar lugar al siempre irónico y a veces injusto refrán de que “tarde o temprano el animal se parece al amo”.

Además de ser conocidos por sus nombres, los perros han pervivido largo tiempo en la memoria de sus dueños. Es por ello que pongo aquí los perros que hubo en casa de mi abuelo, porque aunque yo nunca los conocí, he oído hablar mucho de ellos y los he visto en las fotos que se guardaban en casa. La imagen con la que abro este post es de una foto de mi abuela Dolores con una perrita pequeña que tenía que se llamaba “la petit”, aunque también tenían otros dos perros más, “el turco” y “el terrible”. El primero de ellos era tan venerado por mis tíos que hasta le hicieron una fotografía como único protagonista. En la otra que pongo a continuación pueden verse a mi tío Pedro Pablo y a mi padre con “el terrible” y “la petit” y con un pequeño cachorrillo a los pies de ésta.


La forma tradicional de deshacerse de las largas camadas de las perras es uno de los recuerdos más dolorosos de mi niñez porque jamás digerí bien lo de que se les tirase al río a las pocas horas de nacer. Pero era ley de vida porque los perros se reproducían según leyes que ya no casaban con su naturaleza urbana. “La dali”, una perrucha callejera que tuvimos en la infancia nos hizo sufrir mucho con el trágico destino de sus numerosas camadas, pero ahí la tenemos con nosotros en dos preciosas fotos familiares que nos hizo Jaime Marín. En la primera, donde posamos los cinco hermanos mayores, aparece cogida "la dali" por mi hermano Ricardo que es quien la trajo a casa; en la segunda imagen, tomada en una de las últimas veces en que se reunieron en Anguciana todos mis tíos con sus mujeres, es la prima Elvira, hija del tío Justo, quien hace posar a “la dali”.



El último perro que tuvimos en casa fue “el tolo” y el culpable de su adopción fui yo, que me lo traje de unas vacaciones en Villoslada. Era una extraña mezcla de pastor alemán y cocker spaniel con lo que nos salió un animal tan bruto y noble como cariñoso. No sé si se podrá decir que esos atributos sean los de su amo, pero algunas veces no digo que no me cuadren.



La foto es de 1974 y en ella se ve a mi padre tratando de educarle (un gesto por el que también me siento identificado con mi perro...).

(1jl08)

62. LA TRILLADORA

.


Cuando empecé este blog estuve dando vueltas en la imaginación a las fotos que podría tener de Anguciana mi prima Elvira, pues recordaba yo que tenía una gran sensibilidad para la fotografía. Tras ponernos en contacto me envió unas cuantas fotos que tengo que ir poniendo aquí de entre las que hoy traigo esta de “la Trilla”.

No soy capaz de reconocer el lugar donde está colocada la trilladora. En un principio pensé que podía tratarse de la era de Escolar junto a la casa del Gallo pero tengo mis dudas. Lo que está muy claro es que delante de la cinta se le ve a Lázaro (de quien hablé en los post nº 35 y 48 ), a mi tío Justo, de espaldas, y su mujer, María Jesús García. El motor que mueve la trilladora está a la izquierda de la imagen pero no se logra ver (y no me parece lógico que estuviera casi metido en la carretera). Lo que sí se aprecia es la protección que le pusieron para que no pasaran sus posibles chispas a la zona de la paja. Supongo que en el momento de la foto todavía no había tractores en el pueblo para mover las trilladoras.

El primer tractor que recuerdo enganchado a la larga cinta de la trilladora fue el la Cooperativa, el Lanz que llevaba Jesús Angulo. Se colocó en la era que había junto al pabellón que tuvo aquella cooperativa, gestionada creo por Joaquín Angulo.

Recuerdo también algunas trillas con trilladora en las eras de Oreca pero la que más se me ha quedado en la memoria fue una que se hizo en nuestra finca de Las Conejeras con la trilladora colocada justo en el medio de la finca contra el ribazo de las madrigueras de los conejos. Es curioso pero con las imágenes de aquella trilla llegué a soñar muchas veces y seguramente por eso volvió muchas veces a mi recuerdo.

Ahora que lo pienso creo que a nuestra generación se nos podría llamar “los de la era de la trilladora” porque vino a coincidir más o menos con los años de nuestra infancia. La llegada al pueblo de las modernas cosechadoras coincidió con nuestra entrada en la adolescencia.

Junto a la foto con la que abro este post pongo también a modo de firma, otra de las que me envió su autora: la de mi prima Elvira junto a la trilladora y el montón de paja picada.

´
(24ab10)

63. DEL ALBUM DE ELVIRA DIEZ DEL CORRAL GARCIA

.




Continúo con las fotos de contenido humano en la línea de esa “tercera idea de pueblo” de la que hablaba hace un par de entradas. De entre las fotos que me envió mi prima Elvirita he escogido estas seis.

Las dos primeras, colocadas arriba, pertenecen a otro de los episodios fundamentales de la vida de Anguciana, la vendimia; y en ellas, además de a los vendimiadoras, podemos ver junto al camino un grupo de viejas “camportas” o “comportas” -que había quien las llamaba de un modo u otro. El único vendimiador (y por eso dije vendimiadoras, por la superioridad femenina en la foto) es Justo Sáez, a quien le vimos también hace un par de entradas en la foto de su panteón.

La siguiente foto es de un grupo variopinto en el que todos excepto uno, el Chatillo, llevan el apellido Angulo (unos un poco más adelante, y otros más atrás). Supongo que el grupo estaría de charla veraniega en la sombra de una de las viejas chopas de la carretera y el fotógrafo no les hizo ni salir al sol. Agachado y junto a Elvirita está mi tractorista favorito, el hombre del primer Lanz, Jesús Angulo. Y a sus pies, otra vieja conocida de este blog, nuestra perrilla en aquellos tiempos, la Dali.



La cuarta foto que he seleccionado de entre las que me mandó, está tomada en uno de los bancos de la carretera. Pili García, Adita Angulo García y "Pencho" (o "siete Antonios") son sus veraniegos ocupantes:



En esta otra foto de Calleja de bastantes años antes, creo que la primera por la izquierda sigue siendo la misma que en la foto anterior, pero la segunda es la madre de Adita Angulo García, la tía Filo. La tercera es Margarita Tobalina ¿no? y la cuarta..., me suena pero no acierto a dar con su nombre. A ver si me lo decís:



Por último pongo otra foto en la que sale la propia Elvirita, que es quien ha compartido sus fotos con este blog y con todos sus lectores. Está montada en una de las primeras Vespas que debió haber en el pueblo, y detrás de ella Maria Luisa Diez del Corral Legórburu, hija de mi homónimo Juan Diez del Corral López Montenegro, de Haro. Aparte del interés humano me interesa de esa foto el fondo, donde se ve el viejo paso de aguas del badén y el espacio vacío de la plaza de la fuente donde luego se construyó la pérgola de ladrillo que ha llegado a nuestros días:



(3my10)